Hoy en DFLAB entrevista a los partner de Yuken “En 2013 nació Yuken, el Impact Research Lab, de dos empresas Dis&Play, un laboratorio de diseño y aprendizaje fundado por la diseñadora de la U. Católica, María Renard, y de Donostia, empresa de asesorías creada por Carlos Osorio exprofesor de la Universidad Adolfo Ibáñez. En 2018 invitaron como partner a Patricio Feres, exgerente de innovación de Corfo.

Su foco era claro, diferenciarse de las consultoras actuales cuyo modelo de negocio, explica Renard, pasa por establecer una relación “en que el éxito depende de que la empresa le compre el servicio año tras año, y se presentan con una visión muy salvadora. Nosotros buscamos empoderar al otro, capacitar y promover el uso de competencias en el otro para llevar adelante la innovación”.

Renard y Osorio generaron las bases de (defi)2, metodología que ganó el Wharton QS Reimagine Education Award en 2015, por posicionarse como la mejor innovación en la habilitación del aprendizaje en innovación a nivel mundial y que es la que actualmente guía el trabajo de Yuken en instalación de capacidades de innovación.

“Es una metodología sistémica, interdisciplinar y desde el action research, que es investigación-acción. Para cada desafío en que nos involucramos generamos un cuerpo importante de investigación, nueva o extraída de nuestra experiencia, la sintetizamos y generemos soluciones cuando tiene que ver con desarrollo de proyectos, o bien transferimos ese conocimiento, en divulgación o instalación de capacidades de innovación en la empresa”, explica Renard.

La metodología de Yuken se basa en la habilitación de competencias, donde un aspecto central es el levantamiento de datos –thick data o datos densos–, que realizan antes de iniciar un proyecto, a tal punto, que si una empresa les dice que esto no es posible investigar, no entran, dice Feres.

Este proceso les ha permitido elaborar una base de datos de más de 2.000 personas –en continuo crecimiento– con datos levantados de empresas de Chile y la región, y que aplican, por ejemplo, a la hora de conformar los equipos de innovación en las compañías para abordar un proyecto.

”Nuestra metodología está basada en la habilitación de competencias, pero también en descubrir en qué posición juega mejor cada persona. Para saberlo realizamos test, los pasamos por un diagnóstico activo, vemos cómo se comportan, comparamos los datos de nuestra base y definimos los roles en función de cada problema a resolver”, afirma Osorio.

Renard explica que después de cada intervención, ya sea que derive en solución o transferencia de conocimiento, generan un post mortem, que es parte del proceso de aprendizaje con la empresa, para determinar qué variables funcionaron y cuáles no, qué parte de la metodología se puede cambiar, “esto nos hace ser un Impact Research Lab, es aprender qué se podría haber hecho mejor”.

 

Tres claves de la innovación empresarial

“No es externalizable”

Carlos Osorio señala que cada vez que una empresa externaliza se vuelve dependiente por dos cosas, por capacidad o por conocimiento. “Toda la literatura dice que no hay que externalizar lo que genera el mayor valor, cosas de capacidad, no de conocimiento. Cuando externalizas la innovación te vuelves dependiente de otros por capacidad y conocimiento, el peor de los mundos, que es lo que te dará de comer mañana”.

 

“Hay que generar capacidades internas”

María Renard explica que las empresas creen que no pueden innovar con los equipos que tienen y que no es necesario capacitarlos. “Todos pueden aprender a innovar. Hay un problema cultural, los equipos chilenos están acostumbrados a trabajar de forma jerárquica y recibir órdenes y los equipos de innovación deben funcionar de manera sinérgica, sistémica y horizontal, donde los liderazgos van rotando y los roles de los trabajadores también”.

 

“Para innovar hay que invertir tiempo y recursos”

Patricio Feres plantea que innovar requiere invertir, “te estás jugando el futuro de la empresa, se quiere que la innovación aporte y que en cinco años genere un valor, pero eso no va de la mano con la disposición a invertir para que ocurra. Para convertirme en maratonista tengo que invertir, en tiempo para entrenar, en equipo, en alimentación. Todos quieren resultados y muy pocos están dispuestos a hacer lo necesario para lograrlo. Se requiere esfuerzo personal, emocional, inversión financiera y tiempo”.