Patricio Feres, partner de Yuken, señala en columna de opinión en Diario Financiero que “El retorno privado a la I+D (Investigación y Desarrollo) es más del doble que el retorno del capital físico, pero más volátil, y en promedio, las empresas que desarrollan y/o utilizan I+D son 40% más productivas. No existe actividad de alto riesgo, ambigüa e incierta que sea fácil, e innovar no es la excepción, pero se puede aprender. La innovación genera impacto recurrente cuando la empresa ha instalado capacidades para innovar de manera autónoma y en red con el ecosistema.

Las empresas que sobresalen en la gestión de su innovación invierten simultáneamente en tres niveles de ambición. En promedio, invierten el 70% de sus recursos de innovación en iniciativas “core” que permiten la optimización de sus productos y procesos existentes. El 20% lo invierten en iniciativas adyacentes, expandiéndose desde sus negocios actuales, y el 10% final a iniciativas transformacionales, aquellas que buscan innovaciones para mercados que aún no existen o aquellas que permiten disrupción.

Es imposible saber a priori la rentabilidad de los proyectos de innovación. En nuestra experiencia, un portafolio de innovación tiene un retorno entre 200% y 300%. La rentabilidad de los proyectos varía entre un 0 y 2,000%. Donde la mitad de la inversión, en el mejor de los casos, tendrá un retorno que igualará el monto invertido y en el peor, será una pérdida total. Los proyectos excepcionalmente rentables tendrán una rentabilidad de veinte veces.

Recordando a Nequi, la disrupción nacida de Bancolombia con el objetivo de volver obsoleta a la banca, fue solo una de las iniciativas de un portafolio balanceado de proyectos de innovación y que en su caso obtuvo un retorno de 20 veces lo invertido. En el caso de Arauco, buscando generar mayor valor al bosque nativo con productos forestales no maderables, evaluaron la apicultura, hongos, murta y maqui, entre otros, y desarrollaron una nueva área de negocio, Arauco Nutrientes Naturales, hoy exportando a EE.UU. y evaluando el mercado europeo y asiático.

Entonces, ¿cómo se invierte en disrupción?. Invirtiendo en la generación de capacidades para innovar de manera autónoma, predecible y colaborativa, además de una adecuada gestión de un portafolio de desafíos y proyectos de innovación.