“A mayor riesgo, mayor retorno” y “A rio revuelto, ganancia de pescadores” son dichos comunes con bastante sabiduría. Pero…la mayoría quiere altos retornos y ganancia, pero con el menor riesgo y mayor certidumbre posibles.

En momentos de alta incertidumbre como los actuales, la innovación nos enseña muchas cosas que pueden ser útiles.

Primero, los tiempos de mayor destrucción de empresas no son los de crisis económica, política, o regulatoria; sino los de cambios tecnológicos. Paradójicamente, los tomadores de decisión tienden a sobre-reaccionar por susto a las crisis económicas, pero tienden a no tomar acción por no ver las amenazas del cambio tecnológico hasta que ya es muy tarde.

Segundo, los tiempos de mayor incertidumbre y turbulencia tienden a ser los tiempos de mayor potencial de creación de valor, y más variedad en diseños competitivos de innovaciones…si es que se sabe cómo aprovecharlos.

Pero ¿cómo aprovecharlos?

Aquí viene la tercera enseñanza: más que un resultado, la innovación también es un método para resolver desafíos bajo alta incertidumbre, ambigüedad y riesgo. Está comprobado que empresas con capacidades y procesos de innovación maduros navegan tiempos turbulentos mucho mejor. ¿Por qué? Porque cuentan con herramientas, métodos y competencias específicamente diseñados para mitigar el impacto organizacional del alto riesgo, ambigüedad e incertidumbre, pero cosechar su alto retorno financiero y alta variabilidad en alternativas de solución. Además, porque algunas de estas herramientas se enfocan en empatía profunda para entender el fondo de qué está sucediendo; qué se necesidades funcionales, sociales y emocionales hay que satisfacer; qué las está generando, y qué está impidiendo satisfacerlas.

Más aún, el impacto competitivo de estas capacidades se potencia aún más en tiempos de crisis, porque la mayor parte de las empresas tienden a poner en pausa sus decisiones de inversión a la espera de aguas más calmas, y menos incertidumbre.

¿Quiénes creen que salen mejor parados? Empresas que están entrando a nuevos mercados, los “contra-cíclicos” que nadan contra la corriente y aprovechan de actuar cuando otros se paralizan. ¿Quiénes salen peor parados? Empresas líderes en mercados establecidos que deciden “proteger posiciones” en vez de explorar cómo mejorarlas.

Un reciente estudio acerca del impacto de crisis económicas en innovación en Europa muestra que, durante la crisis del 2008, mientras la mayoría puso en pausa sus proyectos, cerca de un 10% de empresas aumentaron sus esfuerzos de innovación durante la crisis. Ellas correspondían a empresas en procesos de entrar a nuevos mercados y pensar en más largo plazo. La crisis los ayudó a generar disrupción y generar mejor posicionamiento, mientras empresas establecidas perdían liderazgo.

Hay otro dicho que ilustra lo anterior: “camarón que se duerme se lo lleva la corriente”. Cuando las aguas son turbulentas, esperar a que se calmen es una estrategia tranquilizadora, pero engañosa. Parte de la gracia de las capacidades de innovación, es que están hechas para desempeñarse exitosamente en este tipo de ambientes. Es que mejor pensar dos veces antes de asustarse y pararlo todo a la espera de tranquilidad.

Link en DF Lab http://bit.ly/2rkl789